‘. . . es como si te contaran una historia através de los personajes. Para mí, eso es la fotografía’
‘¿Y la mejor historia de amor que hayas contado?’
Ella suspiró, pensando en otra cosa. Se guardó las palabras.
‘No he contado ninguna historia’
Se dirigió hacia la puerta.
‘Pero mañana te enseñaré una que vi’
La mujer sonreía, con los ojos cerrados. El hombre estaba de perfil, los labios pegados al oído de ella, con la mirada baja, susurrando algo. Un algo que la había hecho cerrar los ojos y sonreir. Debían tener más de sesenta años.
Aquella fotografía combinaba luz, enfoque, todo. Sin embargo, no era eso lo que llamaba la atención. Era el gesto íntimo y cariñoso que se quedó en el pedazo de papel, en blanco y negro.
‘Es mi favorita’ dijo Miranda.
‘Es hermoso’
Siempre me pregunté que era lo que susurraba. Dijo ella. Pero no me animé a acercarme y me robé un pedazo de su susurro fotografiándolo y ellos no se dieron cuenta. Me fui y me quedé la pregunta y la fotografía como recuerdo. Él le dio un beso en la oreja. Debían de tener más de sesenta años.
¿Tú crees que podrías susurrarle a alguien toda tu vida?
¿Tu crees que el amor dura tanto?
‘¿Crees que el amor no se desgasta con el tiempo y termina siendo un recuerdo que idealizamos?¿Crees que el amor tiene un final?’
¿Crees que podrías susurrarle a alguien toda tu vida?
No me pude contestar las demás preguntas. Pero me hubiera gustado susurrarle a Carmen toda mi vida en su oido, toda ola vida susurrando. Pero no pude.