¿Y si pudieras ser feliz toda tu vida?
¿Lo harías?
¿Feliz Toda Tu Vida?
Supongan que les proponen eso. Algo que los hiciera feliz toda tu vida. ¿Lo harían?¿Aunque fueran felices sin serlo realmente?
¿Y si pudieras ser feliz toda tu vida?
¿Lo harías?
¿Feliz Toda Tu Vida?
Supongan que les proponen eso. Algo que los hiciera feliz toda tu vida. ¿Lo harían?¿Aunque fueran felices sin serlo realmente?
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¡Haz algo, haz algo!
¡Canta!¡¡CAAANTAA!!
¡No, no tiembles, no tiembles!¿Por qué demonios estàs temblando?
¡¡NO TE PONGAS NERVIOSA, NO NO MUERDAS LA MANZANA!!
(Mejor cállate, estás cantando horrible)
¡¡Deja de cantar, deja de cantar!!
¡No tiembles, no tiembles!
¡Haz algo, cualquier cosa, no te quedes ahí parada!
¡No, no sigas cantando!¡Corre, mejor corre!
Bueno, todo lo anterior me lo estaba diciendo yo misma en la audición para ser Lucy en el musical de mi escuela. El terror -y la autocensura, tan bien censurada en lo que se refiere a escribir, porque escribo lo que se me antoja- hicieron su efecto. A mí me encanta cantar y, creo yo, no lo hago tan mal. Cada vez que cocino, me pongo a cantar. Pero este no era el caso y tenía que cantar sin miedo. Y yo soy muy miedosa.
Pero por lo menos canté. (¡pero lo hiciste mal, lo hiciste mal!)
Mierda. La autocensura.
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¿Qué es lo que quiere la gente?
-Cena y Postre. Todo barato.
-Mucha ropa.
-¡Poca Ropa!
-Pasar matemáticas.
-Espectáculo y escusas.
-¡Comer y cagar!
-Dinero. Dinero. Dinero. (Preferentemente en moneda estable)
-Sexodorgasyrockan’ roll.
-¡Regalos!
-¡Que dejes de joder, che!
Y bueno, según ustedes ¿qué es lo que la gente quiere?
Yo, personalemente, quiero ganar el concurso del video más friki. ¿Me ayudan?
Ah y este es nuestro video, digo por mi hermano, que cuando oyó cantar a nuestro estimado Gael García, hizo sonidos de pato, por la risa. Para que vean que es lo máximo.
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Hace una semana, fue el cumpleaños de mi abuela paterna, así que fuimos a una comida en su honor, con toda la familia, incluida la nueva bodoque, es decir el nuevo bebe. Mi abuela nos vió a las nietas, todas listas para saludarla y dijo. . .
‘Que lindas están mis nietas. . .’
Por lo que todas sonreímos, muy contentas, hasta que decidió terminar la frase.
‘. . . ¡que bueno que ya se compusieron!’
Eso les quitó la sonrisa de la cara a la mayoría. A mi no. Siempre me ha gustado la honestidad inmediata y un poco cruel.
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(Una cosa más: debería estar estudiendo español, pero al ver tráilers, me ha llegado una buena idea)
-Otra fiesta. ¿Recuerdas que nos conocimos en una fiesta?
-Recuerdo que estabas ebrio.
-¿Quieres molestarme?
-Tal vez. Me estoy aburriendo. La fiesta en la que nos conocimos fue mucho mejor.
-Bien. Sólo me acerqué para decirte que nunca te habías visto más hermosa que esta noche.
Se encogió de hombros y se rió, negando con la cabeza.
-Yo nunca me he visto bonita, ni esta ni alguna otra noche.
-No dije que te vieras bonita, dije que te ves hermosa. Eres hermosa.
-Y tú eres un mentiroso.
-¿El mejor que hayas conocido?
-¡El peor de todos!
-Está bien. Me distingo entre todos.
Pero ella agarró su bolsa y se despidió.
-Un gusto verte.
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Bien. Audrey Tatou es una actriz sensacional y Gaspard ¿Gaspar? Ulliel es muy bueno también. Me muero de ganas de ver este film. Me ha puesto las manos frías, cosa que sólo pasa con algunos escritos, pocos libros, muchas canciones y muy pocas películas.
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Aprovechando que no vamos a clases por los casos de influenza que se presentaron en México, mi padre decidió que era un buen momento para pintar la casa.
Bueno, el jardín se divide por áreas, y para ingresar a estas, tienes que bajar por escaleras. Osea que hay muchas paredes y la mayoría son muy altas y alguien se tenía que subir para pintar la parte de arriba de las parede.
¿Y quien fue ese alguien? Correcto, yo.
Vale, vale, me subo a la escalera. A mi familia nunca se le ocurriría decir que me dan miedo las alturas, y no es que me den miedo, puedo tirarme de cualquier lado, pero estar quieta, a unos dos metros por arriba del suelo, me da algo que hace que las rodillas me tiemblen. Yo, arriba en la escalera, pintando de blanco la pared.
Además, estoy en otra escalera, ¿entienden? la ironía. Para equilibrar la escalera sobre la cual se encuentra la escalera sobre la estoy trepada, pusimos tres ladrillos. Es decir que ni siquiera estoy bien equilibrada.
Lo que me sostiene son una pata de escalera de aluminio y tres ladrillos rojos.
Conociéndome, si me muriera, me caería de la escalera, esta caería sobre mí y luego, mi cadaver terminaría indignamente pintado de blanco. Así que acomodo una muy sabia frase de una amiga mía para la situación.
‘Papá, más te vale que sostengas bien la escalera, porque si me muevo y te caigo encima y te mueres por mi culpa ¡va a ser tu culpa!’
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Es una nueva historia ¿se acuerdan de la de unas chicas que se gustaban, que incluía un karaoke? Bueno, como siempre, cambié la historia y le alargué otras cosas y la mezclé con otras. Este es un pedazo y si todo sale bien, intentaré hacer un corto este verano. Díganme que piensan. Aún faltan muchos personajes y son sólo pedazos, pero esta vez intentaré escribir por partes en lugar de como lo hago siempre, ya con la idea entera.
‘¿Y cuando fue tu primera vez?’
‘Esa pregunta es un poco privada ¿no creen?’
‘Es verdad o castigo, no hay preguntas privadas.’
‘Soy virgen’
‘. . .¿la escuela?’
‘Me quedé oficialmente sin mejor amiga. Intenté besar a Gabriela. La próxima vez me aseguraré que mi mejor amigo sea un chico, así no tendré ganas de besarlo.’
Su madre no dijo nada.
‘Mamá. Pon atención. Esta es la forma menos radical que tengo para decirte que me gustan las chicas’
‘Ya lo sabía. Es un poco obvio’
Erika se quedó callada y observó a su madre.
‘¿Representa eso un problema para ti?’
‘No ¿por que sería un problema para mí?’
‘¿Lo sería para papá?’
‘Es distinto. Tal vez lo comprendería si fueras tú.’
‘Mamá, no mientas. Te sale mal.’
‘Vale, te lo voy a decir así. No me importa que me digan loca, pervertida, enferma o lesbiana. No importa porque sé quien soy. Y no me importa los nombres con los que me intenten llamar porque tú estas aquí. Y mientras tú estás aquí no me importan los demás’
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Ya lo había dicho.
Si liberas a tus ángeles y desencadenas a tus demonios. . .
Pero esta es una de mis películas favoritas. Es simplemente genial. Tiene partes muy enfermizas y otras completamente absurdas. Se llama, en español, ‘Recortes de mi Vida’
Y aquí está el trailer, que, en mi opinión no genera las espectativas suficientes en torno a la película, que es sensacional. Y acuerdense, si la van a ver, del gato.
Categorías: Apartado Tétrico. · Yo de cuirosa.
Mi madre nos contó a mí y a Azucena que la más grande prueba que le dio mi padre de que serían una pareja estable y tendrían un matrimonio feliz fue cuando se fueron a vivir a una misma casa y ella empezó a cocinar. Su primer plato fueron unos chilaquiles.
Creyó que tendría talento, pero se equivocó. No había pollo en la casa y decidió usar carne salada por que le gustaba y acompañarlo con morcilla porque sentaría bien. Le echó medio frasco de ablandador, ya que le parecía que la carne no se suavizaba y que la tortilla estaba muy dura. Tampoco había queso, se lo habían comido la tarde anterior en los juegos previos al amor, así que le echó un chorro de aceite, varios jitomates y todo el chile que encontró.
Para adornarlo, le echó cilantro y perejil, ya que no sabía distinguir el uno del otro y ambos eran verdes y olían, lo que los convertía en el mismo condimento. Creyó que para cocinar sólo se necesitaban algunos ingredientes y una buena disposición para hacer revoltijos.
Dejo que aquella mazamorra hirviera hasta que formó unas espesas burbujas en su superficie color rojo vino. Probó una cucharada y como no le gustó, le echó toda la sal que pudo y le metió más chile picado y una taza de agua, por que según ella, le faltaba caldo. En la alacena encontró unas bolitas que al principio creyó que sería caca de ratón y que resultó ser pimienta, así que las agregó al guiso, contenta. Mientras más condimentos, mejor.
Le sirvió aquel brebaje a mi padre, quien con tan sólo olerlo, le picaron los ojos. Lo picó con la cuchara para asegurarse que aquello no estuviera vivo y le echó una mirada a Miranda, para asegurarse que aquello no era una broma. La vio nerviosa, preocupada por aquel guiso de aspecto tan extraño que esperaba le gustara a su marido.
Así que mi padre se comió el plato entero sin chistar y con una sonrisa, más de lástima propia que otra cosa. Pidió otro plato de aquella cosa roja con pedacitos verdes y luego otro más, mascando fieramente porque la carne no cedía y la morcilla le había proporcionado un sabor a metal que terminó inmunizando su boca y su garganta contra el chile.
Cuando hubo terminado de masticar, ella ansiosa, le preguntó si estaba bueno.
Mi padre no era hombre de mentiras y le dijo la verdad.
‘Es la cosa más asquerosa que he probado.’
Ella le dió un beso, por que después de todo se había comido la olla entera y lo mandó por un pedazo de queso para comer comida de verdad y luego gastar energías de la forma en la que las habían gastado toda esa primera semana de recién casados.
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